¡Una nueva forma de comerciar que llegó para quedarse!

La manera como consumimos definitivamente ha cambiado:  se han abierto puertas a una nueva generación de emprendedores que ayudan a comunidades con los mismos intereses,   y éstas a su vez, son capaces de hacer intercambios; no solo de productos por dinero (comercio tradicional) sino más de bienes y servicios a cambio de experiencias y sensaciones como comodidad, seguridad, inmediatez y atención 24/7.

En este momento dirás: ¡¿QUÉ?! Pues sí, toda la actividad de ventas se basa en emociones y no en productos, así que por este lado vamos muy bien. Además, ambas partes se califican y este récord genera confianza en la comunidad para nuevas transacciones, generalmente esto sucede en el marco de una plataforma online pero también puede ocurrir fuera de internet.  A esto mi querid@ amig@ le llamamos economía colaborativa ó consumo colaborativo.

Este modelo, por la sencillez de su infraestructura, proporciona calidad a los consumidores a muy bajo costo. Además permite colocar el producto cómoda y rápidamente ahorrando largas filas y riesgos de no encontrar en una sola visita eso que está buscando.

La economía colaborativa va mucho más allá de un simple intercambio comercial, actualmente se comparten listas de prospectos y referidos para productos complementarios. Existen múltiples colaboraciones en temas educativos e intercambios publicitarios cuyo valor sea apreciado por ambas audiencias, lo que hace que los nuevos emprendimientos apalanquen su crecimiento en estas acciones.

España es una de las sociedades que han recibido este modelo de brazos abiertos, según estudios de Nielsen, el 53% de los españoles estarían dispuestos a compartir o alquilar bienes o servicios de su contexto, ¡Una población nada despreciable!

En Venezuela, Mercado Libre y Nekso son casos de éxito de este modelo: comunidades crecientes que confían en las transacciones de e-comerce, pagan con tarjetas de crédito, transferencias e incluso criptomedas, transportan sus productos a través de terceros y se apoyan de plataformas que manejan esto para proporcionar una experiencia de satisfacción al mejor estilo del siglo XXI.

Lo que más me gusta es que la colaboración promueve un consumo razonable, es decir, ¿Para qué comprar una sierra que voy a usar 10 minutos cada seis meses? Y… ¿si pudiera solo alquilarla o intercambiarla por otra  herramienta por un día? O ¿Por qué pagar una oficina yo sol@ si puedo diluir los gastos y hacer coworking?

¡Esto es genial!

Esta nueva forma de intercambiar ha puesto contra la pared a muchos en el mundo de los negocios tradicionales que se aferran a modelos rígidos y no se adaptan a las tendencias. Nadie te dice esto a la hora de emprender ¡Pero para eso estamos nosotros!

Has pensado como tu negocio puede formar parte de esta nueva manera de comercializar? ¿Quieres aprender más acerca de este tema? ¡Comparte tus comentarios y únete a la conversación!

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