Tips para líderes: diferencias entre grupo y equipo – por Jesús Martínez

Al ser líderes o directores debemos tomar en cuenta al frente de quién o quiénes estamos, cuáles son los objetivos que perseguimos y los métodos que empleamos para alcanzarlos. Es por ello que debemos identificar cuando manejamos un equipo o cuando manejamos un grupo, es más, si somos lo suficientemente inteligentes, deberíamos saber cuándo nos conviene más convertir el colectivo que dirigimos en uno o en otro.

Es por ello que hablo en este post sobre las seis diferencias más notorias que te permitirán identificar tanto el tipo de colectivo en el que te encuentras, como también cual se adapta más a tus objetivos.

  1. El nivel de Compromiso colectivo

Aquí es donde se ve más la diferencia entre trabajar en un grupo o en un equipo. En el primero predomina la actitud pasiva ante las situaciones que afecten al conjunto pues no hay una motivación a la contribución, mientras que en los equipos siempre existe un alto nivel de proactividad entre sus miembros, al igual que la colaboración en pro de las actividades necesarias para alcanzar los objetivos.

 

  1. El nivel de confianza

En los grupos la confianza es accesoria, puede o no estar y no afecta en nada su funcionamiento, los integrantes solo deben cumplir con su trabajo y eso llevara al grupo al éxito; debido a la sumatoria de objetivos alcanzados por el colectivo, no necesitan confiar en el resto pues no existe la interdependencia de los integrantes. Sin embargo, en un equipo la confianza es fundamental, es uno de los pilares sobre los cuales se construye todo, y los objetivos generales solo se podrán alcanzar si cada uno confía en las capacidades de los demás para resolver las diversas situaciones que se presenten; en definitiva, necesitan confiar en el compañero ya que dependen el uno del otro para alcanzar las metas.

 

  1. La competencia interna

En el grupo se compite de forma intensa entre sus miembros y esa fuerte competencia fomenta el compartir y aviva la existencia del conjunto; mientras que en los equipos existe una amplia cooperación en pro de los objetivos, sin intentar colocarse por encima del compañero, la competencia se limita solo a buscar pertenecer al equipo, mas no a sobre salir dentro del mismo.

 

  1. Manejo de conflictos

La forma como se manejen los conflictos son un rasgo característico que nos permitirá identificar uno u otro, por ejemplo, tenemos que en los grupos los conflictos se tienden a evitar, mantenemos la confrontación alejada y los roces los minimizamos al mínimo con la esperanza de no afectar el alcance de los objetivos del grupo, mientras que en los equipos los conflictos se afrontan y se resuelven en corto plazo con la finalidad que tengamos un equipo sólido y que crezca en el tiempo.

 

  1. El manejo de los aportes de los miembros

En los grupos los aportes y la crítica son limitados, principalmente por dos cosas: la primera es porque existe un celo a mostrar las ideas a la competencia (en un grupo todos lo son), y la segunda porque puede derivar en un conflicto que tratamos de evitar; al no existir estos dos detalles en los equipos, automáticamente se potencia y se valora mucho el aporte de ideas nuevas que ayuden a la mejora del colectivo.

 

  1. El objetivo general

En los grupos el objetivo general es no perder, eso mantiene junto a sus integrantes, pero si se pierde, el grupo se desintegrará, incluso puede suceder ganando ya que, al alcanzar el objetivo, muchos saldrán en búsqueda de nuevos retos, pues no hay algo más que los adhiera a sus compañeros. En los equipos el objetivo es crecer en lo colectivo, ser mejores cada vez, por ende, es más difícil desintegrarlos ante la derrota o la victoria ya que siempre existe una meta que es evolucionar a algo mejor como grupo; así estemos ganando siempre se considera que podemos mejorar aún más, ese simple deseo actúa como pegamento entre sus integrantes.

 

Espero que esas seis diferencias te sirvan para evaluar en qué tipo de colectivo trabajas o diriges, y que te ayuden a entender que ninguno es mejor que el otro, solo que funcionan de manera distinta y tienen debilidades y fortalezas distintas también.

Aprender cuando conviene uno u otro es vital para cualquier líder o directivo; claro, tomando siempre en consideración que trabajamos con personas y no podemos estar cambiando de sistemas a placer, ya que jugamos con emociones y sentimientos que, por más profesionales que seamos, forman parte de la condición humana (aunque se oculten).

Por último, es muy importante recordar que la construcción de un equipo requiere tiempo, paciencia y muchos obstáculos por lo que no podemos tomar a la ligera el plazo que tengamos para alcanzar los objetivos. Dirigir eficientemente es difícil; liderar, lo es más, por eso no podemos dejar de prepararnos.

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