Historia del freelance: cómo y por qué se creó

Ariannaly Pea

El trabajo estilo freelance ha tenido gran apogeo la última década, siendo una de las actividades favoritas de los jóvenes adultos para comenzar a generar ingresos sin tener que comprometerse con un horario de oficina ni condiciones de trabajos estrictas.

Ser freelance significa ser un trabajador independiente; es decir, dedicarse a realizar su profesión y/u oficio de manera individual, trabajando para quienes deseen sus servicios por un tiempo determinado o cantidad de actividades particulares. Trabajar de esta manera implica no entrar en la nómina de trabajadores de ninguna empresa, porque es un servicio que se contrata de forma externa.

Esta es, quizás, una de las principales razones por las cuales las empresas actuales buscan más trabajadores estilo freelance: al no tener que incluirlos en una plantilla legal no deben pagar seguros, indemnizaciones, liquidaciones, vacaciones ni nada por el estilo. Simplemente es contactar al trabajador, poner de acuerdo lo que se requiere de él, establecer un precio a conveniencia y un plazo de entrega.

Por otro lado, esta modalidad se ha convertido en la favorita no solo para negocios o empresas, sino también para quienes se dedican a esta actividad, permitiéndoles incluso comenzar un emprendimiento.

Y el freelance en Venezuela… ¿Cómo inició? ¿Funciona?

Dadas las situaciones económicas presentes en el país, muchas empresas no poseen el capital suficiente para contratar a personas en calidad de trabajadores permanentes, y los sueldos que pueden permitirse no son suficientes para los empleados, por lo que establecer una relación salarial no es conveniente para ninguna de las partes involucradas.

Para los jóvenes adultos volverse freelance parece ser una de las mejores opciones: pueden trabajar desde su casa, o cualquier lugar que deseen; no deben cumplir con un horario particular, ideal para quienes tienen clases en la universidad todavía; y, por supuesto, pueden aceptar la cantidad de  clientes que estén dispuestos a tener.

Esto representa uno de los mayores beneficios para quienes trabajan como freelancers, ya que ven un aumento de los ingresos que pueden generar al aceptar a distintos clientes o varios trabajos, y todo depende de la disponibilidad que posean y la decisión es enteramente suya.  Así, no tienen que comprometerse con una empresa particular y remuneraciones que no representan un capital favorecedor para ellos.

Los últimos años esta actividad laboral se ha refinado al punto que, gracias al internet, los trabajadores independientes han encontrado puertas en el extranjero (y siempre desde sus casas), realizando trabajos de su área de interés y experticia y ganando por estos trabajos en moneda extranjera; venciendo así el muro de la devaluación de la moneda nacional e incrementando sus ingresos, que se ven reflejados en su mayoría en dólares o euros.

En el blog Vunky la diseñadora freelance Meribel López publicó un artículo llamado “¿Vale la pena ser freelance en Venezuela?” y comenta en él sobre las dificultades que se le presenta a un trabajador independiente en el país y, sobre todo, por qué ella cree que sí vale la pena serlo.

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