El lenguaje creativo – por Brila Martínez

Las ideas, por lo general, no suelen ser tan agradables cuando no se le da una estructura que narre y cuente más allá de lo bueno que eres. En la actualidad la evolución es determinante y, si no subes de escalón, existe la posibilidad de que seas desplazado por alguien que sí esté dispuesto a tomar impulso, abrazando el riesgo y formatos que esto conlleva.

En el mundo publicitario el auge de contar historias es cada día mayor. Para generar un mejor impacto y tener el factor más deseado que es La Recordación, la mayoría de las marcas se guían (desde hace una época) por el lado emocional; nos cuentan, nos hablan y hasta nos han dado el don de la palabra que, sin duda, hace que este género creativo tenga esa chispa de diferenciación ante aquella que no la maneje ni la aplique.

Por lo tanto, busca más allá de tus beneficios y sácales provecho a tus altibajos a través del corte emocional, por otro lado, el racional no tiene por qué ser tan iceberg.

Aun así, surge una duda, ¿cómo inspirarse para contar y conectar? Algunas ideas para contar buenas historias, llevadas a tu Marca Comercial o Personal son:

  • Ver películas, documentales, vídeos de diferentes géneros y países.
  • Escuchar todo tipo de música y no enfrascarte solo en la que predomina tu personalidad.
  • Leer. Créeme que es más que un tesoro es una puerta de grandes ideas.
  • Caminar. Esto es algo que suelo hacer mucho, pues caminar te ayuda a escuchar tanta diversidad de temas en
  • la calle que, sin duda, es un abanico de transformaciones que puedes utilizar a favor de tu marca.
  • Escribir. Sí, todo lo que se te ocurra, hazlo sin miedo y luego extrae lo que consideras mejor y dale color.
  • Observa. Solo eso: observa a tu alrededor y verás cómo las ideas llegan.

Las marcas deben estar, como dice mi filósofo favorito, Osho: “en el aquí y en el ahora”. Por ende, las marcas necesitan estar en el presente y cuando miren hacia atrás, transformarlo en lo que hoy la sociedad nos pide, que es evolución.

Menos frialdad y más mordiscos de sueños para hablar.

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