El liderazgo en los puestos de dirección – Por Jesús Martínez

Cuando hablamos de directores, ya sea en el ámbito empresarial, deportivo o de otro proyecto en general, nos referimos a la persona que está al frente de un proceso para buscar un objetivo específico; ya sea obtener un mejor rendimiento del equipo, obtener una mayor utilidad económica o conseguir el desarrollo de un producto o servicio. El director es la persona que debería de manejar los hilos y llevar a un equipo de trabajo a alcanzar el éxito.

Usualmente tenemos la costumbre de ver a esa persona como el escalón más alto del liderazgo, lo cual es un error. En realidad, si analizamos bien los perfiles de las personas que hemos conocido en esos cargos de “dirección”, nos daremos cuenta que no todos eran líderes; no todos tenían capacidad de liderar un equipo, o tenían capacidad de tomar decisiones difíciles, motivar, inspirar, darnos seguridad de qué es lo correcto.

Pregunto, entonces: ¿no son estas cosas, a fin de cuentas, las que deberían de ser aportadas por el un líder de equipo? Analizando a fondo, entendemos que “dirección” y “liderazgo” no son lo mismo ; muchos directores no son líderes y viceversa.

Como dije anteriormente, a lo largo de nuestra vida educativa, laboral y personal, hemos conocido muchos directores, pero pocos son los que realmente lideran en equipo. Claro está que no es necesario que un director sea líder para que pueda alcanzar el éxito en su equipo de trabajo; hay directores que son gestores del talento de sus compañeros, saben cuáles son sus potencialidades y debilidades, se dedican a conocer su equipo para sacar el mejor desempeño de ellos, aun ante la ausencia del liderazgo que los caracteriza pero que no los limita.

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre liderazgo y dirección?

El liderazgo como tal va más allá de un puesto de trabajo; está más en la esencia de la persona, marcado por su personalidad y aflora y se trabaja según sus vivencias. La personalidad de un líder usualmente es fuerte, con carácter, transmite seguridad y algunas veces es carismático.

Un líder debe tener un amplio conocimiento de aquello que lidera para poder dar credibilidad a sus palabras, y algo que no puede faltar es su fuerza antes situaciones difíciles que pongan en riesgo los objetivos que desea conseguir. Debe responder por el grupo y ante el grupo, así como el manejo del lenguaje en función a quién se dirige debe ser casi perfecto, solo de esa manera su equipo confiara en él.

Ahora bien, examinemos el caso de los directores sin capacidad de liderazgo y sin capacidad de gestionar equipos: usualmente no saben escuchar, son intolerantes a nuevas ideas y a los cambios, no reconoce sus errores y siempre busca un culpable; en momentos difíciles se desaparecen, y usualmente no saben delegar; cuando habla de los logros conseguidos habla solamente en primera persona, pero cuando no se consiguen los objetivos habla del equipo y se excluye de este.

Una vez más, cuestiono: ¿es este último un líder aun cuando ostente un puesto de dirección? Opino que no, y a pesar de los múltiples adjetivos con los que podemos catalogar un líder (por ejemplo: autoritarios, demócratas o silenciosos), considero que todo se resume en personas diferentes que tienen o no la capacidad de liderar, y dicha capacidad estará enmarcada en el simple reflejo de su personalidad.

¿Necesito ser líder para poder dirigir efectivamente?

Reafirmo mi postura de que no todo director es líder, pero también te digo que si ese es tu caso no tienes que serlo para triunfar; solo necesitas tener la inteligencia para delegar en miembros de tu equipo, saber buscar capacidades de liderazgo en los demás, no solo las actividades para las que te ayudaran a conseguir objetivos planteados. Si no, también delega esa capacidad de liderazgo en alguien de tu confianza que te ayude a motivar al grupo, una mano derecha un apoyo valioso, al fin de cuentas nadie alcanza el éxito solo.

Puedes, incluso, delegar ese rol de liderazgo en todo el grupo: según sus potencialidades, cada quién sabrá qué hacer en el momento oportuno según su fortaleza y área de desempeño.

En fin, me despido diciéndote que nunca dejes de mejorar, nunca dejes de leer y nunca dejes de tratar de convertirte en una mejor versión de ti mismo. Ser un líder no es fácil, pero, si lo eres, la dirección de un equipo de trabajo te será más fácil todavía. Construye tu liderazgo de a poco y si vez que te falta, entonces delega.

 

 

Comentarios
  • Alexander vanegas
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    Excelente información

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