La importancia de dar un buen discurso

Ariannaly Pea

Anteriormente hemos hablado sobre la importante del storytelling y su estructura, pero discutiendo en lenguaje práctico: ¿qué tan importante es saber dar un buen discurso? Pues, cuando se trata de la comercialización, un buen discurso puede hacer la diferencia entre un rechazo a la compra y el primer paso a una fidelización.

No hay que pensar en que dar un buen discurso solo aplica a ponencias, exposiciones y conferencias; desde dar un taller, un stand en una feria o simplemente haciendo networking, poder dar un discurso es una cualidad invaluable.

En general, estas capacidades de oratoria son innatas; hay personajes extrovertidos que parecieran nacer con un aura persuasiva, que apenas hablan tienes dos segundos antes de decir “¡sí, toma todo mi dinero!”. Sin embargo, no es imposible aprender y todo es cuestión de adaptar tu personalidad a los tipos de discurso que debes dar. La capacidad de crear es inherente al ser humano.

Es por ello que en esta ocasión, entre clases de Oratoria, Comunicación Oral y Dirección de Arte reúno todos los ítems indispensables que diversos profesores en la Universidad Católica Andrés Bello han dado para hacer un pitch que deje a todo el mundo deseando saber más de tu proyecto.

Estructura de un buen discurso

Hay bases, teorías y mil características que respaldan los tipos de discurso. Siguiendo un manual de instrucciones, se presentan discursos informativos, persuasivos y de entretenimiento…Pero algo que nos ha enseñado el dinamismo de las comunicaciones actuales es que el siglo XXI se rige por ser una mezcla de todo, y esta no es la excepción.

Efectivamente, al mezclar distintas orientaciones de los discursos no hay una lista de pasos a seguir para poder garantizar una buena presentación, sin embargo la estructura que garantiza contener los aspectos imprescindibles de un mensaje sí existe, y es algo que cualquier persona que se dedique a vender (desde un producto hasta una idea) debería tener en cuenta:

  1. Definir el tono

Más que nada para que te sientas cómodo dando el discurso; no importa si la presentación es en un auditorio o en un encuentro de networking, debes sentirte seguro de lo que vas a decir y para ello debes definir qué deseas transmitir.

Incluso si eres una persona tímida, puedes optar por buscar tonos más suaves, más armónicos, que conectes a través de la emoción con las personas con ritmos calmados y que te confieran la atención de todos por la seguridad y templanza que transmites (si estás temblado por dentro, que no se enteren).

Si eres más extrovertido, usa esta carta a tu favor y jugar con la impresión de las personas. Tu mensaje puede ser explosivo, atractivo, hacer que las personas se imaginen en 30 segundos 30 escenarios diferentes en los que tu producto o servicio es la estrella. Que te vean tan lleno de energía que se vuelva contagioso.

  1. Planteamiento del problema

Ahora, debes establecer una consciencia colectiva de un problema que necesita solución; actualmente, el ser humano puede resolver –casi- todo, ahora la cuestión es cómo se resuelve.

  1. Presentación

Lo bueno de hacer este pequeño inciso es que permites que las personas puedan digerir tu mensaje inicial, además de que le da un carácter humano: tu marca no ofrece solución divina, sino que es el resultado del esfuerzo de una persona que decidió, un día, emprender un proyecto y en este momento desea compartir su experiencia y facilitar o resolver el mismo problema en la vida de otros.

  1. Contexto

Para ello existe el storytelling, que es la base de la publicidad hoy en día. Lo más natural es contar cómo inicio tu idea, porqué estás exponiéndolo de esta forma. Si es un producto, idea, servicio o marca per sé, que sepan porqué lo requieren en sus vidas; qué otras características lo hacen ideal para que ellos digan “¡lo quiero!”.

  1. Contraposición de ideas – respuestas a posibles preguntas

Piensa por adelantado: las mismas dudas que te han surgido en el camino, respóndelas de forma breve y precisa. No quieres parecer un vendedor de infomerciales, sino una persona que está compartiendo una experiencia. Es también un buen momento para ejemplificar cómo lo que estás presentado funciona, sea con datos, muestras y relatos… El objetivo es que cuando alguien diga “¿y si..?” ya tu tengas la respuesta en la punta de la lengua.

Por supuesto, esto es solo un esqueleto de cómo debe ser un buen discurso para vender, es la unión de ofrecer información clara y veraz, haciéndolo ameno con las características de un discurso informativo y, cómo no, añadiendo escenarios que persuadan a las personas a querer saber más.

Ariannaly Pea

Autor: Ariannaly Pea

Redactora y fotógrafa.
Comunicadora Social de la UCAB en formación.

Mostrando 2 comentarios
  • Amanda Sanchez
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    Buenos dias estoy interesada en el curso de Estructura de un buen discurso y el de Neuromarketing. Queria saber si es para todas las edades.

    • Ariannaly Pea
      Ariannaly Pea
      Responder

      ¡Buenas noches, Amanda! En estos momentos no tenemos programados estos talleres, pero estaremos organizando más próximamente. Te informaremos por correo electrónico.

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