¿Cómo dictar buenos talleres?

Dentro de las actividades que realiza cualquier trabajador puede presentarse la oportunidad o necesidad de dictar talleres. Bien sea porque allí radique su actividad laboral o genere así su ingreso primario, manejar técnicas de oralidad, orientación, pedagogía y control grupal implica adquirir habilidades y conocimiento que benefician no solo para dictar buenos talleres sino para mejorar su desarrollo interpersonal y capacidad comunicativa.

Como seres naturalmente comunicacionales, aprender a expresarse y dirigir las acciones hacia un punto definido es primordial para el hombre. Esto no significa que sea una tarea fácil, porque una cosa es aprender a comunicarse correctamente entre un grupo de amigos o cercanos, y otra completamente distinta es aprender a dictar buenos talleres.

Si por razones laborales o deseos personales alguien decide comenzar a dictar cursos o talleres estará iniciando un proceso de autoconocimiento y evaluación constante, por lo que aprender a manejar nervios y proyectarse a través de la comunicación asertiva son solo los primeros pasos para tener éxito.

Consejos para dictar buenos talleres

No hay una regla o fórmula para crear al orador perfecto o al pedagogo ideal, sin embargo, hay ciertas consideraciones que hay que tener presente y que pueden mejorar las condiciones para dictar un taller.

En primera instancia hay que tomar en cuenta que cualquier actividad realizada consta, para el orador, de tres etapas:

  1. Previa al taller

En esta primera etapa de preparación la persona debe comenzar a establecer el marco por el cual regirá su taller: definir los objetivos es el primer paso, qué se quiere lograr y por qué es importante; si la información es completamente nueva o una profundización de conocimiento previo; si se desea genera un cambio o una acción en específica… Identificar todo esto permitirá desarrollar la estrategia por la cual se dictará el curso.

Como toda actividad de mercado, conocer al público es primordial. Hacer una pequeña investigación previa de cuántas personas habrá y quiénes son también le da indicios al orador de cómo orientarlo bajo qué técnicas; no es lo mismo dictar un taller de comunicación asertiva a niños de edad escolar que a jóvenes adultos o profesionales recién graduados. El resto de la información sobre la audiencia puede ser ampliada al comienzo del taller.

Diseñar las estrategias didácticas, método de enseñanza y actividades es el último paso a establecer. Si bien es ideal tener una línea preestablecida, parte de poder impartir buenos talleres recae en la habilidad de improvisar, de ser necesario, así como de conectar con la audiencia de manera espontánea.

  1. El taller per sé

Una vez iniciado el taller es importante presentarse y escuchar la presentación de los demás, hacer un primer trato amigable y empático permitirá que las personas se sientan cómodas para aportar y preguntar según crean necesario.

Igualmente hacerle saber a los asistentes de los objetivos del taller les da a ellos un primer vistazo de qué estarán aprendiendo, esta primera parte tiene su peso en saber motivar y emocionar a las personas para que se integren con mayor facilidad.

Incluir actividades individuales y grupales es otro método para afianzar los conocimientos teóricos e invitar a las personas a que no solo tomen notas sino que sean capaces de aplicar la base, de esta manera surgirán ciertas dudas que no podrían ser vistas solo bajo la presentación teórica.

Hacer uso diverso y dinámico de los espacios es quizás uno de los puntos clave al momento de dictar un taller; qué hacer y cómo hacer permitirá a los participantes sentirse cómodos y a gusto en este nuevo lugar. Hacer uso de salas para talleres combina un ambiente controlado y diseñado para la concentración y las posibilidades de las actividades dinámicas de la mejor forma posible; si bien intimida un poco el espacio lo mejor que se puede hacer es adaptarse a ellos y aprovecharlos a su favor.

  1. Después del taller

Una vez finalizado el contenido del taller o curso el orador debería pedir un feedback o comentarios al respecto, así podrá identificar qué áreas trabaja bien y qué otras no tanto para poder mejorarlas con cada experiencia de curso. Hacerle saber a las personas que son escuchadas y cuyas opiniones son valoradas es ideal para crear un grupo fiel y que le contará a su círculo de amigos o familiares sobre el taller y correrá la voz para animar a otras personas a inscribirse.

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