Productividad, salud y concentración, cómo encontrar el equilibrio perfecto

Desde médicos ocupacionales hasta psicólogos de los síndromes de trabajo, diversos estudios se han hecho para mejorar la concentración de las personas, considerando también que desde que el mercado laboral es cada vez más competitivo, los trabajadores a veces desarrollan síndromes o complicaciones de salud que terminan por afectar a su productividad.

Entre 2008 y 2011, la consultora de Recursos Humanos Mercer registró que la cantidad de departamentos de empresas que trabajaban con régimen a distancia aumentó en un 27%, pasando de un 13% a 45%, y eso que para el 2011 no existían todavía tantos elementos digitales o smartphones que nos permitieran hacer tantas cosas, ni que fuesen tan adictivos para las personas.

No es de extrañar que muchas de las personas que trabajen en casa desarrollen ciertos malestares como irritación de los ojos o dolores de cabeza frecuente, y mientras más trabajen en casa, mayor será la frecuencia con la que observen estos males. Por ello el oftalmólogo Jeffrey Anshel desarrolló el método 20-20-20 para no solo mejorar los niveles de productividad sino proteger la integridad física oftalmológica de los trabajadores.

Esta técnica funciona perfectamente para emprendedores y personas que trabajan muchas horas frente a dispositivos digitales, bien sea porque cumplen un horario de trabajo estricto o porque están pasando por grandes jornadas laborales para sacar adelante su proyecto emprendedor.

Técnicas para mejorar la concentración: método 20-20-20

Este método es uno de los que funciona por recompensa para relajar la mente, potenciar la capacidad retentiva y relajar los músculos faciales.

Realmente, es sencilla: cada 20 minutos frente al computador hay que apartar la mirada 20 segundos, mirando a una distancia de 20 pies (poco más de 6 metros). Repetir eso tiene beneficios por partes: en primera instancia, se descansa la vista al permitir el ajuste de la distancia focal del ojo, por lo que no habría tanta tensión alrededor de los ojos.

Por otro lado, descansar permite procesas la información que se acaba de trabajar en la computadora; si hay estrés, es una manera de tomar un descanso para descifrar una solución o, simplemente, es el momento de distracción merecido. Si se hace con frecuencia, pronto se convertirá en un hábito, y reducirá las cuotas de distracción que buscamos de manera inconsciente luego de trabajar horas y horas seguidas.

Parece poco, pero no lo es. La productividad depende del nivel de actividad de la persona, y actividad bien trabajada. No importa estar 8 horas frente al computador si no se es capaz de hilar un argumento porque la mente no está en el trabajo. Al mantener el dinamismo de la jornada por cuotas cortas, no habría que recurrir a grandes periodos de inactividad e improductividad.

Otra de las recomendaciones es no mezclar aparatos electrónicos, usualmente uno termina cada vez más pegados físicamente a ellos, y estar tan expuestos a la brillante luminiscencia es lo que acaba por dañar la vista. Tómate los 20 segundos para respirar profundo, dejar que tu mente se distraiga y regresa al trabajo de manera fluida y natural.

Lo último, por supuesto, ya es un tema de postura. La distancia mínima para trabajar en el computador es de 50 centímetros, y hay que procurar parpadear continuamente para refrescar la vista y evitar posibles dolores de cabeza.

El mantra debe ser preservar la salud, para mejorar la concentración y maximizar la productividad. Todo está orientado a tener un trabajo de calidad, sin perder la importancia del cuidado personal.

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