Cómo diferenciar incubadoras y aceleradoras

Existen diferentes herramientas que persiguen optimizar el desarrollo de las empresas emergentes producidas de actividades emprendedoras, y las que lideran este tipo de asesoramiento son las conocidas incubadoras y aceleradoras.

Las incubadoras se dieron a conocer en 1950, cuando California estaba en pleno apogeo empresarial y comenzaron a surgir organizaciones empresariales financiadas por el sector privado que promovía el estudio parcializado de un proyecto emprendedor en sus fases de inicio o, incluso, en proceso de creación con el motivo de maximizar la tasa de éxito. Fueron refinándose hasta contemplar la concepción de incubadora que se mantiene hoy en día por la década de los 70.

Las aceleradoras, por otro lado, son empresas conformadas en su mayor parte por una base tecnológica. Usualmente realizan un proceso de filtración a empresas ya establecidas para seleccionar las que tengan mejor potencial y poder realizar, en más de la mitad del tiempo de las incubadoras, el proceso de masificación y alcance mediático. Con sus inicios en 2005, las aceleradoras realizan actividades más concretas para garantizar el alcance de las empresas, mientras que las incubadoras persiguen que sean los propios integrantes quienes, poco a poco, consigan establecer los lineamientos.

Diferencias entre incubadoras y aceleradoras

A pesar de perseguir un mismo norte de alguna manera, las incubadoras y aceleradoras no son lo mismo. Las incubadoras tienen un tiempo de gestación de 4 a 24 meses, y ofrecen servicios tanto de asesoramiento como de espacio físico; es decir, suelen rentar sus espacios de manera privada para los emprendedores, imparten talleres de coaching y facilitan la creación de redes de contacto, además de la accesibilidad de su entorno físico como lo es el acceso a internet y recursos básicos.

Por otro lado, las aceleradoras duran entre 3 a 6 meses, porque utilizan herramientas de alto impacto o estrategias de shock para maximizar la penetración del mercado. Los espacios ofrecidos son generalmente estilo coworking, para que los emprendedoras puedan relacionarse de la manera que prefieran y establezcan un entorno dinámico. Aunado a ello, el nivel de inversión que se le da a las empresas que contratan los servicios de aceleradoras es mucho más alto, mientras que el patrocinio de la incubadora suele ser más limitado.

Asimismo las incubadoras y aceleradoras realizan procesos de selección de proyectos para poder identificar los más adecuados y prósperos. Luego de ello, las incubadoras realizan procesos de tres fases donde establecen lineamientos estratégicos, aplicación de plan de mercadeo y reevaluación de objetivos. Las aceleradoras, por su parte, hacen una definición de ideas básicas de rentabilidad y viabilidad, desarrollo de plan de marketing y lanzamiento al mercado. Cualquier otro recurso luego del lanzamiento tendrá un costo no incluido en el inicial por parte de la aceleradora, mientras que la incubadora incluye este replanteamiento.

 

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