Espacios coworking: la manera ideal para trabajar

En los últimos años el desarrollo natural de los trabajadores ha cambiado radicalmente; son cada vez más las personas que deciden iniciar su propio negocio de emprendimiento en vez de comenzar en alguna empresa, y con el mismo auge de los emprendedores se ha ampliado el concepto tradicional del lugar de trabajo. Es así como inicia la idea de los espacios coworking, promoviendo el desarrollo social del humano.

El concepto de espacios de cooperación laboral es bastante moderno, y desde el 2005 ha incrementado su popularidad entre empresarios independientes. Se presenta como una opción para promover el círculo social y profesional de las personas, proponiendo un espacio compartido de trabajo donde los usuarios pueden laborar cómodamente al tiempo que interactúan y se nutren de las actividades de otros especializados en áreas distintas.

Beneficios de los espacios coworking

Establecer el área laboral en espacios coworking implica compartir el entorno físico con otros emprendedores. Usualmente quienes ofrecen este tipo de entornos son empresas que comprenden la necesidad de tener un espacio cómodo,  con acceso internet y de concepto abierto.

Quienes deciden trabajar como coworkers se exponen a la interacción con otras áreas laborales, por lo que constantemente están enriqueciendo su imaginación y conocimiento, pudiendo aplicar nuevas técnicas o métodos que no habría considerado de no verse relacionados con otros profesionales emprendedores.

Al verse beneficiado de la experiencia ajena y aportar sus conocimientos adquiridos para el desenvolvimiento de los demás, el profesional coworker desarrolla capacidades empáticas para la resolución de problemas al considerar el punto de vista de otros tan valido como el suyo y unificando esfuerzos por el bien común.

Estos espacios promueven  el desarrollo integral de sus ocupantes, evitando un entorno cuadriculado y monótono de las oficinas tradicionales o las distracciones que se le presentan a quienes deciden trabajar desde su casa y/o cafés con acceso a internet. Aunado a ello, los espacios compartidos incitan a crear sentimientos de pertenencia social, por el contacto que tienen los emprendedores con diferentes esferas sociales y laborales.

En primera instancia puede parecer que los beneficios se mantienen casi cuantitativos: se reducen los gastos de transporte y servicios, se ahorra tiempo y dinero, no suelen haber contactos ni ataduras legales complicadas. Sin embargo, cuando se contempla el nivel de adaptación que desarrolla el empresario coworker, las ventajas se amplían tanto como la vida laboral y social del mismo, optimizando los procesos laborales y masificando las oportunidades de crear nuevos proyectos de la mano de otros emprendedores, cada quién aportando según su área de experticia y fomentando sus propios valores.

 

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