La importancia de las estrategias de comunicaciones

Cuando se tiene un negocio, presencial o en la web, una de las cosas más importantes al momento de mantenerte activo y presente en el mercado es la forma que te comunicas con tus clientes. Las estrategias de comunicaciones de una de las más delicadas y más importantes cuando se desea definir la personalidad de una marca, pues será por medio de ellas que los usuarios establezcan una visión acerca de qué representa la marca.

En primera instancia, hay que comprender que todo, absolutamente todo comunica. Desde los colores y la distribución espacial del logo, la estructuración de una página web, la forma en la que contestas correos electrónicos, tweets e incluso la manera en la que saludas por teléfono.

En el caso del ser humano, muchas veces comunica más el cómo decimos las cosas que el contenido per sé. Es por eso que dentro de los negocios hay que saber que mientras más consciente estés de cómo comunicas, más control tendrás en el cómo te verán los demás como marca: de esto se tratan las estrategias de comunicaciones.

El conferencista y asesor especialista en marketing colombiano Carlos De La Ossa establece que hay tres pilares para la relación con el cliente que son garantizados a partir de una buena estrategia de comunicación: visibilidad, involucramiento y cercanía.

En el caso de la visibilidad, es mantenerse en la mente del cliente como parte de su vida, y eso se logra a través de la fidelidad creada al volverse una marca cercana a su público, conseguida por la confianza que genera en el público ver qué tan involucrada está la empresa o el negocio en satisfacer sus necesidades.

Queda claro que es un ciclo no solo vicioso, sino vital para una empresa que desee prosperar y proyectarse, el desarrollar una buena planificación para comunicarse con el mercado en general.

Cómo emplear estrategias de comunicaciones: la planificación

Siguiendo los consejos de De La Ossa, hay algunos hitos que deben cumplirse para tener una buena planificación de comunicaciones:

  1. ¿Qué necesito que mis clientes sepan?

Es la síntesis del verdadero enunciado: ¿qué deseo comunicar? Muchas veces esta pregunta se vuelve titánica; obviamente, hay demasiadas cosas con respecto a la empresa que se desea que sean vistas. Lo importante es saber qué deseo que mis clientes sepan de mí en un momento determinado.

De esta manera identifico que, si me estoy consolidando como marca, quiero que mis clientes me vean como una marca confiable, responsable y comprometida con mi área de trabajo.

Tener los objetivos claros desde el principio es ideal para orientar las fuerzas adecuadamente hacia ellos y, siendo un poco más pragmáticos, es la mejor manera de idear las metas; los objetivos pueden ser genéricos, pero necesarios al momento de determinar la acción a realizar. Además, a partir de aquí se puede establecer un orden de prioridades para ir escalando poco a poco en la mente del consumidor.

  1. ¿A quién me dirijo?

Y no solo saber que el consumidor es “un joven adulto, entre 20 y 30 años, de clase media, que desee…”. Sino comprender cómo se puede hablar con él: no es lo mismo ofrecerle un producto a un niño que a su adolescente, porque los productos de niños deben llamar la atención de estos pero convencer a sus padres al mismo tiempo.

Entonces, podemos deducir que cada público tiene un tipo de lenguaje distinto, un tono y una manera de expresarse diferente y que quien sepa usarla a su favor para atraerlos hacia la marca, ganará mucho más que el que se limite a enunciar a su target.

  1. Adaptar el mensaje

Las situaciones y circunstancias son variables, pero poder cambiar el discurso y mantener el objetivo es una muestra de las fuertes bases de la empresa y esto genera confianza hacia el cliente; una empresa no puede volverse ajena a su entorno, sino ver cómo desde su actividad comercial puede ayudarle a crecer.

  1. Retroalimentación

Escuchar, evaluar, corregir y repetir es la única fórmula ciertamente válida. Al emitir un mensaje, hay que observar cómo lo recibe el público y su respuesta a él. Si se tiene una respuesta favorable, pues hay que ver cómo multiplicarla; si no, a corregir y no cometer el mismo error.

Las estrategias de comunicaciones son las pocas fuentes de control que se tienen acerca de la percepción de los terceros; es la manera que tiene una persona, marca o empresa de controlar lo que se emite de sí misma y orientarla hacia la visión que se desea tener sobre sí.

Hay mil maneras de contar una misma historia, prueba y encuentra la que identifique a tu marca y su personalidad, la que conecte mejor con el público y úsala a tu favor. Al final, adquirir clientes es como ganarse un nuevo amigo.

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