Lenguaje corporal para dictar talleres

Cuando se va a realizar una presentación, dar una conferencia o dictar un taller los nervios suelen atacar al presentador, tanto emocional como físicamente, y los efectos se ven a nivel de oralidad y corporalidad; mejorar el lenguaje corporal al momento de una presentación ante un público es clave para que el presentador pueda alcanzar sus objetivos y disminuir el estrés.

Es normal dejarse llevar por los nervios, no todo el mundo nació con dones natos para hablar en público, sin embargo no ha de convertirse en un impedimento para dictar talleres o hacer uso de salas para realizar alguna actividad parecida. Lo mejor es enfrentarse al miedo y aprovecharlo a su favor; al mejorar el lenguaje corporal se mejora el ambiente del taller y la efectividad aumenta.

La proxemia, por un lado, es el manejo del espacio personal del individuo; cómo una persona se desenvuelve en un espacio determinado y qué distancias trabaja en cuanto a la interacción con otros; la kinestesia o cinestesia es el manejo del cuerpo per sé, los movimientos realizados y cómo estos son respuestas a distintos estímulos. Es importante saber que el ser humano es altamente consciente de estos estímulos y reacciona de acuerdo a ellos.

La importancia de mejorar el lenguaje corporal

Dependiendo de la proxemia una persona se puede sentir bienvenida o rechazada, y la kinestesia de una persona puede hacer que todo un grupo se sienta cómodo con solo un gesto de manos o la forma de caminar.

Todo, absolutamente todo comunica, por lo tanto aprender a mejorar el lenguaje corporal ayuda no solo a evitar malos entendidos sino a mejorar las relaciones interpersonales. Manejar la corporalidad no es sencillo, por lo que hay que trabajarla día a día desde distintos aspectos, conscientemente de las debilidades y aprovechando fortalezas.

TIPS para mejorar el lenguaje corporal

La web Entrepeneur publicó un artículo sobre distintos estudios del manejo de la expresión corporal, donde se puede rescatar ciertos aspectos particulares que hay que tener en cuenta al momento de mejorar el lenguaje no verbal:

  1. Las expresiones faciales cuentan

Relajar los músculos faciales es uno de los puntos más complicados, porque la mayoría de la tensión se acumula aquí. Sin embargo utilizar ejercicios abriendo y cerrando la mandíbula ayudará a relajar la expresión facial y reducirá dolores de cabeza y del arco nasal.

Aunado a ello está la mirada, esta puede ser la herramienta más potente de un presentador. El conectar  con la mirada de los asistentes ayudará a que estos sientan empatía con el orador y con el tema tratando, facilitando la comodidad y el desarrollo del taller.

  1. La posición de los pies

Importa tanto como el resto del cuerpo; la posición de los pies es lo que hace que una persona se sienta cómoda de interactuar, por lo que hay que evitar las zancadas rápidas que puedan intimidar a las personas, así como dejar los pies muy juntos porque puede trasmitir no se aceptan preguntas o intervenciones.

Caminar con un ritmo pausado y orientando los pies hacia el público los hará sentir en un entorno de fácil acceso comunicativo, y ese el objetivo para hacer del taller una experiencia fluida.

  1. La sonrisa es clave

Sonreír en los momentos puntuales y necesarios no solo creará simpatía con los asistentes sino que, eventualmente, relajará los músculos faciales y aliviará el estrés o nerviosismo del propio orador. Al dirigir tanto la mirada como la sonrisa puntualmente a distintas personas por un período corto pero preciso, estas se sentirán invitadas a participar.

  1. Practicar las poses

El practicar ayudará al cuerpo a reconocerse y manejarse en distintos ambientes de manera fluida. Desde las poses de invitación hasta las poses de reflexión, todo les comunicará a las personas qué ambiente existe y, por lo tanto, qué actitud deben tomar para recibir la información.

La espalda recta y los hombros hacia atrás pueden indicar que la información a comunicar es de vital importancia, mientras que si los hombros se relajan implica que se espera una interacción por parte del público. Cruzarse los brazos es indicador de que no se acepta réplica, e inclinar la cabeza que es un contenido abierto a discusión.

  1. Brazos y manos, invitan o rechazan

Todo se trata de la direccionalidad y la gesticulación. Los brazos, por un lado, deben evitar rechazar a las personas, como puede pasar si se cruzan en el pecho; mantener los brazos estirados y en movimiento indica dinamismo que invita a ser parte de él, por lo que es una buena forma de llamar a las personas.

Las manos, por otro lado, ayudan no solo a facilitar la digestión de la información sino a dirigir el taller a un punto definido. Gesticular con las manos cerradas indica un contenido algo complicado de explicar, pero de gran importancia, mientras que abrirlas y mover los dedos  es indicio de que la información es maleable y útil de manera comprensible.

Al final, la corporalidad requiere esfuerzo y dedicación, por lo que con cada presentación el orador irá reconociendo sus puertos fuertes y débiles para poder ir mejorando e implementando nuevas estrategias, dependiendo del tipo de taller y público a tener.

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