Manual de identidad corporativa: ¿qué es y para qué funciona?

Un manual de identidad corporativa es un recurso utilizado por las empresas para poder tener en un formato escrito y sencillo las bases y principales características de su marca, de esta manera al realizar algún tipo de arte gráfico (desde videos publicitarios hasta flyers para redes sociales o diseño de nuevos logos) las personas encargadas puedan tener un marco referencial al cual atenerse.

La identidad visual de una empresa es uno de los tesoros más preciados que esta puede tener, es el resumen de su personalidad, es lo que la gente percibe: sentimientos, emociones, actividades específicas, inclinaciones, formas de comunicarse, comportamiento…Todo aquello que le proporcione al cliente información para definir la marca.

Ahora bien, estoy podría parecer algo muy logístico y aplicable solo a empresas, sin embargo, el manual de identidad corporativa es un recurso que un emprendedor entendido en la materia pudiera aprovechar muchísimo a su favor, pues no solo le permite consolidar su imagen sino establecer una ruta de acciones que encajen con su perfil y ayuden a ubicarlo entre el público como una marca en particular.

¿Cómo construir un manual de identidad corporativa?

Podría parecer sorpresa –o no – pero no hay un recetario para tener un manual de identidad corporativa. A pesar de que, por definición, este contiene reglas y parámetros acerca de la identidad gráfica de la marca, pues estas limitaciones dependen de cada naturaleza de servicios; quizás para una empresa una característica intocable para otra es más flexible.

Por línea básica, los manuales de identidad cubren aspectos como la tipografía, los colores básicos de la marca, distanciamiento entre caracteres, ubicación o distribución de elementos… Todo lo que se considere pertinente saber y manejar.

En primera instancia, lo más ideal es tener una carpeta con distintos documentos, entiéndase PDF y archivos editables de diseño (PNG, vectores…); de esta manera, ya no es nada más un listado de puntos importantes con respecto a una marca, sino un compilado práctico de elementos para tener a mano al momento de pedir un diseño.

Es por ello que la agencia de diseño gráfico española John Appleman ofrece una suerte de guía de elementos que ellos consideran indispensables en un manual de identidad corporativa:

¿Qué debe contener un manual de identidad corporativa?

  1. Portada: con el logotipo y el año de la creación del manual.
  2. Índice
  3. Introducción: textos breves que relacionan los elementos gráficos con los puntos clave característicos de la marca para los cuales fueron concebidos.
  4. Logotipo principal: oficial y principal para todas las artes.
  5. Versiones alternativas de logotipo: en cuanto a cambios permitidos de formato y presentación, si se eliminan elementos.
  6. Negativo y positivo de logotipo: blanco sobre negro, negro sobre blanco.
  7. Mezcla de colores permitidos de logotipo: si la marca tiene colores básicos, el juego de colores aplicados al logotipo.
  8. Medidas limitadas y espacio de logotipo: qué tan cerca pueden estar otros elementos del logotipo, qué tanto se puede agrandar o disminuir.
  9. Inclusión, manejo y colores de símbolos: si hay elementos extra que se vuelven comunes, cómo es la interacción de estos en cuando a cercanía y color con el logo.
  10. Colores corporativos.
  11. Tipografías corporativas.
  12. Reglas de maquetación: en cuanto a la distribución del texto en una imagen, espaciado y dimensiones.
  13. Límites infranqueables: qué cosas no puede haber por ningún motivo. Como acotación, más allá de qué no se puede alterar en el logo, es qué no puede incluirse dentro de la comunicación gráfica de la marca. Por ejemplo, podría decirse que Wendy’s no podría incluir la frase “Me encanta” en ningún tipo de comunicado… Ustedes imaginarán por qué.

Para aquellos que buscan hacer resaltar su negocio o emprendimiento, tener un manual de identidad corporativa es una herramienta que funciona más allá de un texto para dárselo a un diseñador gráfico, es casi una biblia para su marca: asienta en texto sencillo y entendible qué quiere lograr y hacia dónde debe apuntar. Eso se puede –o se debería – utilizar como un checklist al momento de emitir un comunicado, diseñar una plantilla de comunicaciones, realizar un arte en particular para la marca o incluso decorar para un evento.

 

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