Marketing para emprendedores

Al iniciar un negocio se puede caer en la tentación de creer que las estrategias de mercadeo no aplican o no funcionan para sus objetivos, sin embargo, hay que considerar que el marketing para emprendedores es una herramienta que, bien utilizada, puede explotar el alcance del negocio.

Por supuesto el mundo del marketing es extenso y complicado, y hay tantas vertientes que son perfectamente compatibles con distintos tipos de negocios y objetivos que a veces el emprendedor no sabe dónde empezar y cómo encontrar la forma ideal de marketing para emprendedores.

En primera instancia la mejor forma de integrar el marketing para emprendedores es incluirlo desde el momento en el que desean iniciar un proyecto; si bien puede parecer “innecesario”, de hecho, permitirá que el negocio tenga la organización y proyección más adecuada según los deseos, metas y objetivos del emprendedor.

¿Cómo iniciar un proyecto con marketing para emprendedores?

Dentro de las primeras consideraciones que hay que tener en cuenta cuando se inicia un negocio se encuentran los lineamientos estratégicos. De manera inconsciente el emprendedor intenta cumplir con estos indicadores, pero tener conocimiento más especializado de ellos permitirá una maximización de su alcance y efectividad.

 Este organigrama consiste en establecer los pasos a seguir para poder lanzar y controlar un producto o servicio, y consta básicamente de cinco pasos:

  1. Establecer y/o identificar los objetivos y misión de la empresa

Esto corresponde a la creación per sé de la empresa: los valores que incluye, los objetivos y metas a corto plazo, la visión que es a dónde se quiere llegar y la misión que es lo que se desea cumplir de manera inmediata. Tener estos ítems bien establecidos permite crear un camino con límites y direcciones a seguir para identificar las actividades a realizar.

  1. Análisis situacional

El análisis debe ser tanto interna como externamente. Es también conocido como la creación de una matriz DOFA para la empresa, y no es limitante el tamaño de la misma, la cantidad de trabajadores que posea o si tiene presencia física; toda organización que implique el intercambio de productos o servicios para satisfacer alguna necesidad puede -y debe- ser visto desde una matriz DOFA por el simple hecho de estar incluido en un ambiente mercadotécnicamente activo.

Esta matriz consta de Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas. Las Debilidades se refieren a los puntos débiles de un negocio y que deben ser tratados con cuidado para que no hundan la empresa.

Las Oportunidades están referidas a un ambiente macro, e implica ver el contexto en el cual se encuentra la empresa, no necesariamente en un sentido físico sino en el entorno mercadotécnico: qué producto o servicio ofrece, qué ventajas o beneficios tiene por encima de otros

En ese sentido las oportunidades deben ser unificadas con las Fortalezas del negocio: cuál es el valor agregado, qué se puede hacer para mejorar el posicionamiento del producto o servicio o, incluso, de la empresa o marca en sí mismas.

Todo lo anterior debe ser enmarcado por las Amenazas que presente el entorno, sean en forma de competencia directa o indirecta, y estableciendo qué estrategias se pueden realizar para minimizar el efecto de estos sobre el proyecto.

  1. Formulación de estrategias y objetivos

Para ello hay que identificar qué tipo de productos o servicios se va a ofrecer, a qué mercado o target se está dirigiendo y qué acción se desea que tomen los usuarios.

  1. Mezcla de mercadeo

El punto de formulación de estrategias y objetivos está abocado a asentar las bases para la gestión de la mezcla de mercadeo.  Esta mezcla está integrada por las 4P: plaza, precio, producto y promoción.

Una vez identificados cada tipo debe establecerse las técnicas que serán utilizadas para correlacionarlos todos: qué producto es, cómo será dado a conocer, cuánto valdrá y cómo será distribuido.

  1. Implementación

Finalmente, todo el organigrama está enfocado en poder estructurar de la mejor manera el proyecto para poder implementarlo en el mercado, estudiar y controlar la planificación estratégica y evaluar los resultados para poder corregir errores y mantener los aciertos.

Los lineamientos estratégicos funcionan no solo para iniciar un proyecto, sino para cualquier otra innovación o modificación que se desee realizar en la empresa, incluso el lanzamiento de un producto o servicio nuevo, por lo que nunca es muy tarde para incluir una planificación estratégica que permitirá mejorar el posicionamiento y visualización de la marca.

 

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