El coaching: más allá de una tendencia – Por Omer Salina

El coaching en estos días ha pasado a ser una de las palabras claves más utilizadas en el emprendimiento, en finanzas, en la tecnología, en el marketing… En fin, en una serie innumerable de contextos muy extensa, cosa que no está mal puesto que hace que esta actividad y los profesionales que se han preparado para ejercerla tengan un mercado más amplio para colaborar con sus servicios, sin embargo, lo que sí hay que tomar en cuenta es el hecho que ese coaching que se renombra tanto, por lo general, lo utilizan para referirse a la consejería, la terapia y sobre todo al mentoring, y cada una de estas actividades corresponde a un tratamiento o proceso diferente.

Al referirnos a un consejero profesional, este por lo general nos ha de brindar una solución desde su perspectiva, sea que este haya tenido o no una experiencia propia sobre el asunto en cuestión, sugerir una solución o una acción por lo general para sus clientes es su principal función.

Cuando, por otro lado, nos referimos a la terapia, es porque esta es una actividad profesional que busca o se centra en eliminar o curar el origen de alguna dolencia, malestar o dificultad cognitiva, conductual, psicológica y por lo general acá es una relación más de paciente, que de cliente.

El mentoring por su parte ofrece ideas, soluciones y acciones desde la propia experiencia sobre el evento en cuestión, es decir, si alguien te ofrece mentoring en negocios es porque efectivamente tiene negocios, no porque conoce como funciona los negocios, o si alguien te ofrece mentoring en deportes es porque efectivamente esta persona es deportista y ha conseguido resultados positivos dentro del deporte y no porque teóricamente sabe del deporte o porque ha leído de deporte.

Por último el coaching es una actividad donde el cliente, que también es llamado coachee, es acompasado por el coach, para que el mismo coachee se descubra; para que exteriorice sus potencialidades e indudablemente alcance un objetivo claramente trazado.

La idea no es que no se utilice la palabra coaching al momento de atender un cliente o paciente, sino de que hay que aclararle sobre que herramientas se están tratando para su mejora en los resultados deseados; no se trata de que el coaching sea una práctica ortodoxa, que debe ser única, y menos hoy en día con tantas aleaciones de ideas que existen, pero sí es importante que sepamos nosotros lo que nos puedan estar aplicando para nuestros resultados y solicitudes en cuanto estos servicios o el coaching propiamente.

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