Cómo saber que eres un trabajador obsesivo o workaholic

No hay duda de que el mercado actual es altamente competitivo; cada vez es más complicado encontrar formas de resaltar y ganar terreno en los negocios, por lo que los trabajadores se esfuerzan cada vez más para encontrar la forma de hacer surgir su proyecto. No es de extrañar que, dentro de tanta presión laboral, se desarrollen actitudes obsesivas de trabajo, conocido también como las personas workaholic o adictas al trabajo.

Las personas con tendencias workalohics suelen tener patrones de inseguridad laboral, además de una apretada agenda de cosas por hacer y, a veces, casos graves de desorganización. Según el psicoterapeuta, experto en adicciones del trabajo, Bryan Robinson explica que casi un cuarto de los estadounidenses son workaholics, así lo reseñó la revista financiera FORBES.

A primera vista puede lucir atractivo, estar pendiente de tu trabajo a niveles excesivos puede implicar mayor eficacia y menos errores, esto no es necesariamente cierto. En su libro “Encadenado al escritorio”, Robinson explica que ser workaholic puede traer graves consecuencias a largo plazo.

Por supuesto, la mejor forma de solucionar un problema es identificando que tienes uno. Es un proceso complejo de internalización de tus capacidades y evaluación de rendimiento tanto físico como emocional; no es sencillo, por lo que existen maneras de identificarlo.

5 formas de identificar que eres workaholic según FORBES

  1. Trabajas más, y mucho más tiempo, que tus compañeros

Usualmente, el workaholic es el que primero inicia la jornada laboral y el último en terminarla; no tiene reparos en trabajar horas extra. Incluso, si es freelancer, puede levantarse a cualquier hora y no separarse de su trabajo por una cantidad insana de horas. Hay que aprender a administrar las horas tanto en el trabajo como en la oficina como en casa (link consejos para freelancers).

  1. No puedes pensar en otra cosa que no sea tu trabajo

No solo se trata de estar en un escritorio 8 o 12 horas al día, se trata de la actitud de la persona en todo momento. La persona workaholic se ve incapaz de dejar de pensar en trabajo; más allá de eso, siempre está preocupado por el trabajo.

Puede ser un domingo a las 9am y no solo estará trabajando o pensando en trabajar, sino que se sentirá estresado por ello y ahí está el error. Hay estudios que explican que las horas más atractivas y creativas son aquellas en las que uno no trabaja, porque el pensamiento lateral aprovecha el estado de relajación del cuerpo y la mente, imaginando muchos escenarios posibles y así surgen las grandes ideas.

Por lo tanto, el problema no es pensar en trabajo, es sentirse siempre estresado por ello.

  1. Cansancio físico sin razón aparente

Las personas con tendencias obsesivas suelen desarrollan hábitos negativos que afectan toda dimensión de su vida: las horas de sueño son recortadas por trabajar hasta tarde, la ingesta de azúcar y cafeína para mantenerse activo con poco descanso aumenta, el ejercicio es abandonado, el tiempo para cocinar es reducido por lo que caen en la sencillez dañina de la comida basura… Todo esto se traduce en un hilo de síntomas casi preestablecidos: dolores de cabeza, migrañas, pérdida del apetito, mareos, peso ganado o perdido por el descontrol de la dieta, inclusive problemas gastrointestinales.

  1. Las relaciones sociales flaquean

Este es un síntoma que genera mucho rechazo; a nadie le gusta escuchar de otros que está alejándose o que ya casi no se presenta en las reuniones sociales. Los familiares y amigos cercanos del workaholic son los primeros en notarlo y hacérselo saber, pero otra de las tendencias de estos adictos es volver defensivos e incluso un poco agresivos, debido al estrés y la posible falta de sueño.

  1. Te mides y valoras en la medida que lo hace tu éxito laboral

Esta medida subjetiva es peligrosa, porque es una tendencia altamente perfeccionista, lo que deriva en que raramente el workaholic se sentirá satisfecho consigo mismo. Posibles depresiones y ataques de ansiedad acompañan al hecho de que el adicto por sus altísimas expectativas. Tener altibajos laborales no implica ser una persona mediocre; decidir seguir adelante a pesar de los inconvenientes dice mucho sobre el compromiso y la responsabilidad, pero esto es algo que no necesariamente los workaholics notan.

Visto de esta manera, el workaholic busca aumentar su productividad laboral para alcanzar sus metas, pero termina deteriorando tanto su cuerpo, mente y espíritu con hábitos y comportamientos tan nocivos que acabará por generar el  efecto opuesto; es decir ¿quién puede trabajar a un nivel óptimo estando constantemente exhausto? El orden y la disciplina es importante, pero el equilibrio con la vida personal también lo es.

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